recuperar el amor propio luego de una ruptura amorosa

Cuando una relación de pareja termina es habitual que uno o ambos integrantes experimenten sentimientos encontrados que afectan su amor propio. En este artículo te explicaré las principales causas que generan esta dinámica psicológica y te daré algunas estrategias para afrontarla.

 

Por tu culpa, por mi culpa, por nuestra gran culpa

La ruptura amorosa suele ocurrir después de algún suceso que desborda conflictos previos no resueltos y acumulados, en raras ocasiones es el resultado de una sola situación aislada. Se entiende que hubo una serie de circunstancias que fisuraron lentamente el vínculo hasta romperlo, por tanto, a ambos, en mayor o menor medida, les faltó disposición, decisión, control, comunicación o estrategia para sanarlo.

Sin embargo, debido a las emociones intensas es usual que se enfrasquen en la búsqueda de culpables. Uno o los dos pueden reaccionar de forma agresiva, negándose a aceptar la responsabilidad compartida, situándose en el lugar de la víctima y arremetiendo contra el otro culpándole de todo, con la intensión de lesionar su auto-estima señalándole que tiene que evaluarse de forma negativa.

Otros deciden asumir a cabilidad la culpa de la separación, lo que origina o aviva en ellos pensamientos de fracaso, inadecuación y descalificación propia, al considerar que pudieron haber hecho algo mejor, que fallaron nuevamente en el amor o que no son aptos para amar.

Aquellos que padecen de dependencia emocional pueden considerar que están siendo abandonados por ser insuficientes o indeseables, caer en una depresión profunda y doblegar por completo su voluntad ante su ser amado para intentar conservar su compañía. Las personas que vivieron un amor super romántico o un amor obsesivo son más propensas a esto, puedes saber más al respecto en el artículo «Profundamente enamorados: exceso de amor y otros desencantos».

Pocas parejas logran separarse de manera tranquila, con el interés de garantizar el bienestar de los dos individuos, entendiendo que la relación fue una experiencia más en sus vidas, agradeciendo los aprendizajes que les ha dejado, perdonando las ofensas recibidas y aceptando la responsabilidad por las heridas causadas.

 

Baja auto-estima camuflada en el amor

La búsqueda de apoyo emocional e intimidad, son algunas de las causas principales por las que nos emparejamos. No obstante, ese deseo también puede estar motivado por la auto-valoración despreciativa, porque culturalmente nos han inculcado una amplia gama de idealismos, que nos hacen creer que gracias al amor romántico podemos superar todas nuestras dificultades y carencias.

Como lo vimos en el artículo «El amor realista: más allá del enamoramiento», es común pensar que la pareja o la relación en sí saciará todas nuestras necesidades, ahuyentará todos nuestros temores, compensará todas nuestras pérdidas y nos hará felices plenamente. Lo cierto es que la felicidad y la realización son tareas personales, que no podemos ni debemos achacarle a los demás, por el contrario, al lograrlas podemos compartirlas con ellos.

Cuando una persona se aprecia poco, debido a que creció pensando que tiene que ganarse el amor y el respeto de los demás, que sólo vale por su capacidad y resultados, que si comete errores es despreciable o que si incurre en alguna falta no merece ser amado, busca en el lazo amoroso un mecanismo para asfixiar todas sus ideas auto-destructivas, pero si mucho terminan colgadas en un lugar que no están a la vista propia pero sí de los demás.

La vida de pareja está llena de retos y demanda sacrificios. Quien le inyecta sus problemas emocionales no resueltos, sin darse cuenta añede cargas adicionales para sí y para la otra persona, como lidiar con el anhelo de encontrar sentido a su propia vida a través del vínculo, obtener de la persona amada la cura a su malestar psicológico y alcanzar el sueño de sentir la plenitud.

Este antecedente, sumado a los idealismos acerca del amor y la idealización del ser amado, hacen que la persona sienta remordimiento y frustración por la ruptura, asumiéndola como un fracaso, que le aparta de la felicidad y del éxito. No lo ve como algo natural, circunstancial y pasajero (porque todo se acaba y todo pasa), sino absoluto y terrible, insuperable e inadmisible. Generaliza esta pérdida particular a todos los aspectos de su vida. En esta situación el psicólogo online te brinda estrategias de solución.

 

Recupera tu amor propio y avanza

La terminación de una relación sentimental no es el final de tu vida ni la de tu expareja, es un cambio y por tanto un nuevo comienzo para ambos.

No malgastes tu energía en buscar culpables, enfócate en sanar, perdonar y crecer. Hubo motivos para amarle, así que no le odies ahora, déjale ir.

No desprecies lo que tuvieron ni te castiges porque se ha acabado. Entiende que hubo cosas que aportaron a tu bienestar y otras que lo menoscabaron. Acepta y aprende.

Gracias a todo lo que pasó en tu relación puedes aprender sobre tí, los lazos sentimentales y la vida en general. La ganancia de los aprendizajes evita que pienses que te has quedado con las manos vacías y te entregues a la frustración.

No eres una víctima, eres una persona valiente que puede superar esta pena actual. Haz una lista de todas tus fortalezas y capacidades, no importa si algunas te parecen insignificantes, todas tus cualidades son importantes y útiles.

Un clavo no necesariamente saca otro clavo, puede hundirlo más. Date un tiempo para poner todo en orden, tus sentimientos, pensamientos, objetivos, hábitos y prioridades.

Si piensas constantemente en tu ex, ocupa tu mente en otros asuntos y procura hacer actividades varias, quizás te privaste de algunas cosas beneficiosas para ti, ahora es el momento para realizarlas.

Practica ejercicio, las endorfinas que tu cerebro libera durante la actividad física contrarrestan los efectos de la tristeza y favorecen tu bienestar. Está científicamente comprobado.

Recupera o fortalece el vínculo con tus familiares y amigos, pasa más tiempo con ellos, permíteles escucharte y consolarte, también aprovecha para involúcrarte en algunas de sus actividades o intereses.

Concéntrate en las cosas positivas de cada día, haz un repaso mental de ellas al final de la jornada, cuando te dispongas a dormir, verás que el panorama no es tan oscuro como parece.

Presta atención de nuevo a tu proyecto de vida, plantéate nuevos objetivos con metas realistas que puedas ir cumpliendo a diferentes plazos, establece algunas que sean inmediatas para aprovechar el tiempo que ahora tienes de más.

 

Conclusión

Las relaciones de pareja son fuentes de aprendizaje de principio a fin, nos enseñan a amar y amarnos, entre muchas cosas. Perdonar y perdonarnos es fundamental para superar la separación, recobrar fuerzas y restaurar nuestras vidas.

Deseas conocer otras estrategias para recuperar tu amor propio, con gusto te asesoraré de manera personalizada, sólo necesitas dar clic «aquí».

En un próximo artículo abordaré el tema «¿Puedo ser feliz sin autoestima?: La autoaceptación»

Referencias: Albert Ellis, textos varios.

 

Psicólogo Gabriel López

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Publicado en Felicidad, Pareja.

Un comentario

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